ENLACES

http://es.wikipedia.org/wiki/Las_hijas_de_Tara
http://www.lauragallego.com/libros/novelas-independientes/las-hijas-de-tara/

dilluns, 10 de març del 2014



MONÓLOGO

La madre blanca cayó muerta, en una nube de cabellos blancos, ante el chillido angustiado de la pequeña Rosaura, que fue acallado casi enseguida por un segundo disparo del robot…
La comunicación se cortó.


(Kim piensa)

Como pude ser que mi propia gente, mi lugar haya matado a la madre blanca. Los urbanitas no pueden ser tan malos, es imposible no pude ser. Es mi gente, mi familia, con la que he vivido toda la vida, con la que he aprendido ser la quién soy.

¡No! No me lo pudo creer, esto no pude estar pasando.

Keyko tiene razón todas las urbanitas somos unas ratas malas que solo sabemos matar. Solo saben construir biobots que están controlados por las Ajugas que no tienen alma.

No puedo reconocer lo que está pasando, entiendo cómo debe estar Keyko pero no pudo hacer nada, no me atrevo a defenderla, soy una urbanita.

Si keyko me grita, voy a aguantar sus gritos, madre blanca era como su madre.


Me gustaría saber Chirs que está pensando, él también es un urbanita, supongo que está en la misma situación que yo.

-¡Nooooooo!-chillo keyko……


ALFABETO


WORDLE


YO AUTOR
LAURA GALLEGO

Nací el 11 de Octubre de 1977 en Valencia Cuart de Poblet.
Soy una autora española de literatura juvenil, especializada en temática fantástica. Estudié Filología Hispánica en la Universidad de Valencia.

A los 11 años. Mi amiga Miriam y yo decidimos escribir un libro de fantasía. Se llamaba Zodiaccía, un mundo diferente, y trataba de una niña que viajaba a una isla mágica donde todo tenía que ver con los horóscopos. Tardamos tres años en acabarlo y salió una cosa muy larga, de casi trescientas páginas. 
Ese libro nunca se publicó, pero yo ya sabía que quería ser escritora. Y desde entonces no he dejado de escribir, docenas de novelas, cientos de historias, miles de páginas.

A los 21 años. Después de acabar el bachillerato entré en la Universidad de Valencia, a estudiar Filología Hispánica para ser, en un futuro, profesora de literatura. Seguía escribiendo y enviando textos a editoriales y concursos, pero no publicaba nada. Hasta que escribí Finis Mundi, que fue el primer libro que publiqué. Era el libro número 14 que escribía; ninguno de los 13 anteriores había visto la luz, así que yo no tenía ninguna esperanza cuando lo envié al Barco de vapor.

Actualmente mi obra publicada comprende veintisiete novelas juveniles y algunos cuentos infantiles, con más de un millón de ejemplares vendidos sólo en España y traducciones a dieciséis idiomas, entre los que se encuentran el inglés, el francés, el alemán y el japonés. Mis obras más populares entre los jóvenes lectores son Crónicas de la Torre, Dos velas para el diablo, Donde los árboles cantan, Alas de fuego, El Libro de los Portales  y, especialmente, la trilogía Memorias de Idhún. En 2011 recibí el Premio Cervantes Chico por el conjunto de toda mi obra, y en 2012 fui galardonada con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por mi novela Donde los árboles cantan.

Mi intención es seguir compartiendo con mis lectores las historias que me rondan por la cabeza, que, afortunadamente, no son pocas, al menos por el momento.

                                 

CONTRAPORTADA









El SUEÑO

La noche antes de empezar el largo trayecto, tuvo una pesadilla. El día antes, La madre blanca, la superiora de la Orden de las Hijas de Tara una mujer pequeña y arrugada, me explico que mi fe amb Tara era fuerte, pero mi fe de aventuras también lo era. Por eso era la Hermana Guerrera, Keyko. Me encargo una misión muy larga y peligrosa, tendría que atravesar los Paramos, posiblemente me tropezaría con urbanitas esos  que no aceptan la magia ni comprenden lo que somos y lo que representamos. Tenía que llevar un mensaje a Mannawinard, era vital por el futuro del mundo.

En el sueño me encontraba ya caminando por los Parmós, sabía que si necesitaba ayuda estaría en todo momento Tara quién me hablaría y me aconsejaría de todo.
Yo estaba segura de hacer este viaje pero una voz me hablaba y no era Tara, esa voz me decía que volviera y no continuara el trayecto. Y no quería escuchar, intentaba seguir adelante pero cada vez era más fuerte y con más intensidad.

Un momento pensé si no había sido una equivocación aceptar el en cargo pero enseguida intentaba quitarme eso de la cabeza y volver a caminar adelante.
Yo quería comunicarme con Tara necesitaba sentir su voz pero lo único que entraba en los oídos de mis orejas era la maldita voz.

El final me tape las orejas y empecé a correr sin mirar a ningún lado,sólo correr, pero de repente alguien me cogió, me tiro al suelo y cuando estuvo a punto de pegarme un tortazo me desperté.


¡Suerte! Que pesadilla de sueño, suerte que todo ha sido una imaginación mía. Soy una de las guerreras y seré fuerte y conseguiré con éxito el objetivo, llevar el mensaje a Mannawinard.










EL COMIENZO DE LA IMAGINACIÓN

KURT SIN MIEDO A NADA

Kurt caminaba por un terreno yermo y baldío, envuelto en húmedas nieblas fantasmales que se cerraban sobre él y se adherían a su piel como si se tratase de manos espectrales que intentaran atraparlo con sus dedos ganchudos y pegajosos.
Su madre lo enviaba cada noche a buscar leche a un granjero. Pero para llegar a buscar la leche tenía que atravesar un bosque espeso. Kurt siempre caminaba muy rápido ya que todo era oscuro y sólo podía ver el pequeño camino del cual la vegetación se había apoderado, con la luz de las estrellas. Cada vez que daba un paso se daba la vuelta al escuchar desde un pequeño ruido como el de un grillo a un aullido de lobo. Las ramas cantaban con la brisa del viento y en su imaginación por todos lados veía ojos brillantes que lo miraban.
Para él  esto era lo peor, siempre esperaba que su madre no se acordara de la leche para no pasar aquel maldito rato, todos los días acababa pringando. Era el único hijo, por esta razón odiaba ser hijo único.
Cuando llegaba al portal de la verja el perro se abalanzaba sobre él lamiéndole la cara con saltos de alegría. El gato le esperaba maullando para ser acariciado. El gallo cantaba aunque fuera de noche y todas las vacas se giraban y lo contemplaban fijamente. El granjero  lo esperaba con          llena de leche para llenar su lechera, eso sí era fresquísima y buenísima.
Un día volvió a superar el largo camino. Al llegar, el perro y el gato   lo esperaban impacientes como habitualmente, pero ninguna vaca  se giró.Algo estaba sucediendo. Kurt se acercó  y vio  que el granjero estaba con una vaca a punto de parir. Era sorprendente Kurt nunca había visto una vaca a punto de parir.El granjero estaba muy nervioso.Vio en la cara del granjero que el parto se estaba complicando, Kurt se puso ayudarle, pero al final el granjero le dijo que llamara al veterinario. El veterinario no llegaba y la vaca cada vez estaba más inquieta. Al final con sus fuerzas y las del granjero consiguieron sacar la cria. Era un macho y el granjero le puso de nombre Kurt agradeciendo lo que había hecho él esta noche. Gracias a él había nacido el ternero Kurt.
El granjero le dijo que era muy valiente y que a partir de ahora le llamaría cada vez que una vaca estuviera a punto de parir. Kurt estaba muy contento y  todo esto era una gran experiencia que no olvidaría nunca.
A partir de esto Kurt se interesó por este tema y buscó mucha información, sin darse cuenta se iba formando y cada vez sabía muchas más cosas.
En este momento cuando pasaba por el bosque espeso fantasmal no se daba cuenta del miedo que le daba antes, lo único en que pensaba era en conocimientos nuevos sobre los animales de la granja.
Al cabo de unos años Kurt estudió para ser veterinario y trabajaba cada verano en la granja hasta que un día el granjero ya estaba muy mayor y no tenía familia le dejó de herencia la granja y todas las tierras.